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kaizen con Jaime Rodríguez de Santiago
#259 Vivir en tiempos de IAs: cyborgs muy humanos
Season 8, Ep. 259
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📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/259-vivir-en-tiempos-de-ias-cyborgs-muy-humanos/
Año 1991, California. Un tipo llamado Steve Barkley sale de su casa y se acerca a su buzón, uno de esos típicos americanos con banderita roja que hay a la entrada del jardín. Dentro encuentra una carta del departamento de policía local.
Al abrirla, descubre una foto suya en blanco y negro. Está ligeramente desenfocada y tiene mucho grano, pero se le reconoce perfectamente: está conduciendo su coche y... está sonriendo. Junto a la foto, un pequeño papelito le informa de que le han puesto una multa de velocidad por valor de 45 dólares.
California fue uno de los primeros estados en poner en marcha sistemas automáticos de radar que fotografiaban y enviaban las multas a casa de los infractores. Y Steve Barkley fue uno de los primeros americanos en recibir una.
Hasta ese momento, él jamás había imaginado que pudiese estar siendo vigilado por máquinas. Cuando le preguntaron, años más tarde, contó que se sintió casi insultado porque no había ningún humano en el proceso. Sintió que las máquinas estaban haciéndose con el control del mundo y decidió ser un poco rebelde: si a él le habían enviado lo que era básicamente una fotocopia de su infracción, él enviaría de vuelta una fotocopia del dinero.
Y eso es literalmente lo que hizo: fotocopió dos billetes de 20 y uno de 5 y se lo envió a la policía. Y se quedó tan ancho.
Dos semanas después, salió de casa, abrió su buzón y encontró otra carta de la policía. En este caso, la sorpresa fue distinta: dentro había una fotocopia de unas esposas.
Barkley no pudo más que reírse. Se sintió aliviado al confirmar que, al otro lado de la correspondencia, todavía había un humano con sentido del humor. Y por eso, decidió pagar la multa.
Esta pequeña anécdota es una de mis historias favoritas sobre un fenómeno muy humano que, creo, va a tener más importancia cada vez. Porque, a medida que la tecnología se desarrolla y se integra en todo lo que hacemos, disfrutamos del valor y la eficiencia que nos aporta, pero también sentimos la necesidad de rebelarnos ante un mundo que se deshumaniza.
Cuando nos beneficiamos de ello, buscamos la precisión del algoritmo. Pero cuando nos afecta negativamente, necesitamos desesperadamente la empatía de quien nos envía la foto de las esposas. Queremos que el mundo funcione como un reloj suizo, pero que nos trate como lo haría un amigo.
Por eso, vamos a dedicar el capítulo de hoy a algunas reflexiones sobre la convivencia entre la inteligencia artificial y la humana. Un tema, así, facilito.
Año 1991, California. Un tipo llamado Steve Barkley sale de su casa y se acerca a su buzón, uno de esos típicos americanos con banderita roja que hay a la entrada del jardín. Dentro encuentra una carta del departamento de policía local.
Al abrirla, descubre una foto suya en blanco y negro. Está ligeramente desenfocada y tiene mucho grano, pero se le reconoce perfectamente: está conduciendo su coche y... está sonriendo. Junto a la foto, un pequeño papelito le informa de que le han puesto una multa de velocidad por valor de 45 dólares.
California fue uno de los primeros estados en poner en marcha sistemas automáticos de radar que fotografiaban y enviaban las multas a casa de los infractores. Y Steve Barkley fue uno de los primeros americanos en recibir una.
Hasta ese momento, él jamás había imaginado que pudiese estar siendo vigilado por máquinas. Cuando le preguntaron, años más tarde, contó que se sintió casi insultado porque no había ningún humano en el proceso. Sintió que las máquinas estaban haciéndose con el control del mundo y decidió ser un poco rebelde: si a él le habían enviado lo que era básicamente una fotocopia de su infracción, él enviaría de vuelta una fotocopia del dinero.
Y eso es literalmente lo que hizo: fotocopió dos billetes de 20 y uno de 5 y se lo envió a la policía. Y se quedó tan ancho.
Dos semanas después, salió de casa, abrió su buzón y encontró otra carta de la policía. En este caso, la sorpresa fue distinta: dentro había una fotocopia de unas esposas.
Barkley no pudo más que reírse. Se sintió aliviado al confirmar que, al otro lado de la correspondencia, todavía había un humano con sentido del humor. Y por eso, decidió pagar la multa.
Esta pequeña anécdota es una de mis historias favoritas sobre un fenómeno muy humano que, creo, va a tener más importancia cada vez. Porque, a medida que la tecnología se desarrolla y se integra en todo lo que hacemos, disfrutamos del valor y la eficiencia que nos aporta, pero también sentimos la necesidad de rebelarnos ante un mundo que se deshumaniza.
Cuando nos beneficiamos de ello, buscamos la precisión del algoritmo. Pero cuando nos afecta negativamente, necesitamos desesperadamente la empatía de quien nos envía la foto de las esposas. Queremos que el mundo funcione como un reloj suizo, pero que nos trate como lo haría un amigo.
Por eso, vamos a dedicar el capítulo de hoy a algunas reflexiones sobre la convivencia entre la inteligencia artificial y la humana. Un tema, así, facilito.
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261. #261 (Español) David McWilliams: calentadores de agua, tecnologías sociales y una banda irlandesa
39:10||Season 8, Ep. 261📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/261-david-mcwilliams-calentadores-de-agua-tecnologias-sociales-y-una-banda-irlandesa/Ésta es la versión en castellano de este capítulo. Si lo prefieres, aquí tienes la versión en inglés.Hace bastante tiempo desde la última entrevista internacional en el podcast. Pero la de hoy es muy, muy especial. Es posible que me hayas escuchado alguna vez hablar de mi economista irlandés de cabecera, pues él, ese es mi invitado de hoy, David McWilliams.David no es el típico economista académico que se esconde detrás de fórmulas complejas o de jerga incomprensible. Más bien, al contrario. Él es profesor, ha trabajado en el Banco Central irlandés y en bancos de inversión, pero sobre todo es un comunicador excepcional. Es autor de varios best-sellers y el anfitrión de uno de mis podcasts favoritos: The David McWilliams Podcast, donde demuestra que la economía no es más, ni menos, que la historia de cómo los humanos interactuamos entre nosotros.En esta charla hablamos de la evolución de Irlanda y de la aparente parálisis que tiene Europa, de su último libro, Money: A Story of Humanity («Dinero: una historia de la humanidad») y del dinero como una tecnología social revolucionaria. Y hablamos también de James Joyce, de la literatura de ficción, del eterno debate de generalistas frente a especialistas, y hasta de una banda liderada por un cantautor irlandés.En fin, creo que se me nota, a mí me hacía mucha ilusión esta entrevista y fue todo un honor hablar con él. Así que espero que disfrutes, tanto como yo, de esta conversación con David McWilliams
261. #261 (English) David McWilliams: the immersion, social technologies, and an Irish band
38:58||Season 8, Ep. 261📝 Complete show notes and links: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/261-david-mcwilliams-the-immersion-social-technologies-and-an-irish-band/This is the English version of this episode. Here’s the Spanish one.It’s been quite a while since the last international interview on the podcast. But today’s is very, very special. You might have heard me mention my “go-to” Irish economist before... well, he is my guest today: David McWilliams.David isn’t your typical academic economist hiding behind complex formulas or impenetrable jargon. Quite the opposite. He is a professor and has worked at the Irish Central Bank and in investment banking, but above all, he is an exceptional communicator. He’s the author of several bestsellers and the host of one of my absolute favorite podcasts, The David McWilliams Podcast, where he proves that economics is nothing more—and nothing less—than the story of how we humans interact with one another.In this chat, we discuss Ireland’s evolution and Europe’s apparent paralysis. We dive into his latest book, Money: A Story of Humanity, and explore money as a revolutionary social technology. We also talk about James Joyce, fiction, the eternal debate between generalists and specialists, and even an Irish band inspired by Dante.Anyway, I think you can tell—I was really looking forward to this interview, and it was a true honor to speak with him. So, I hope you enjoy as much as I did with this conversation with David McWilliams.
260. #260 El difícil arte de convertir el sufrimiento en fortaleza
18:18||Season 8, Ep. 260📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/260-el-arte-de-convertir-el-sufrimiento-en-fortaleza/«No te quedes inmóvilal borde del caminono congeles el júbilono quieras con desganano te salves ahorani nuncano te salvesno te llenes de calmano reserves del mundosólo un rincón tranquilono dejes caer los párpadospesados como juiciosno te quedes sin labiosno te duermas sin sueñono te pienses sin sangreno te juzgues sin tiempopero sipese a todo no puedes evitarloy congelas el júbiloy quieres con desganay te salvas ahoray te llenas de calmay reservas del mundosólo un rincón tranquiloy dejas caer los párpadospesados como juiciosy te secas sin labiosy te duermes sin sueñoy te piensas sin sangrey te juzgas sin tiempoy te quedas inmóvilal borde del caminoy te salvasentoncesno te quedes conmigo.»Hay pocas cosas más humanas que tratar de protegernos a nosotros mismos.Casi constantemente sentimos la necesidad de librarnos de las decepciones, de los corazones rotos y de las pérdidas que nos acompañan inseparablemente porque estamos hechos de esperanzas y de deseos que chocan una y otra vez con la realidad, con la indiferencia del tiempo y del azar… y con las esperanzas y los deseos, muchas veces opuestos, de otros.El poema de Mario Benedetti que te he leído al principio es una invitación a vivir la vida en su plenitud, a no tratar de protegernos, quedándonos a un lado y aislándonos.Es un recordatorio brutal de que no se puede vivir a una distancia de seguridad de la vida. De que también nos puede romper el corazón nuestro propio miedo a vivir.Si te soy sincero, no sé muy bien de qué va a ir el capítulo de hoy. Pero sí que empieza con una pregunta difícil:¿Cómo podemos extraer fuerza del sufrimiento?(Madre mía)
258. #258 Agencia (II): chalados voladores y las trampas de nuestra mente
21:58||Season 8, Ep. 258📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/258-agencia-ii-chalados-voladores-y-las-trampas-de-nuestra-mente/Hoy viajamos al siglo XIX. Más concretamente, al año 1885. Y nuestro protagonista se llama Wilbur.Wilbur tiene 18 años y, sobre el papel, la vida por delante. Es inteligente, atlético y todo indica que le espera un futuro brillante como estudiante en la Universidad de Yale. De esos chavales a los que el mundo parece decirles: todo va a ir bien. Hasta que deja de decírselo.Una fría tarde de invierno, Wilbur estaba jugando con unos amigos un partido de hockey sobre hielo. Un plan estupendo… salvo por un pequeño detalle: uno de sus rivales estaba hasta arriba de una medicina que le habían recetado y que estaba muy de moda en la época: cocaína. Y aquello acabó con un stick de hockey estampado en la cara de Wilbur, que perdió varios dientes y algo más.Hasta entonces había sido un muchacho fuerte y saludable, pero tras aquello —aunque las lesiones no parecían demasiado graves— algo se rompió por dentro. Durante años apenas salió de la cama. Sufría problemas nerviosos, depresión, palpitaciones constantes. Sus planes de ir a Yale se evaporaron.Por si fuera poco, la madre de Wilbur estaba gravemente enferma. Así que cuando él lograba salir de la cama, lo que encontraba era a su pobre madre, muriéndose lentamente delante de él.Esta era, sin duda, la receta de una vida miserable. Wilbur no estaba haciendo ninguna de las cosas habituales a su edad: no estaba saliendo con chicas, ni yendo a ver partidos del equipo local, ni estudiando en la universidad. Su mundo se había reducido a una habitación, una cama y una cabeza que no paraba de dar vueltas.De hecho, algunos empezaron a pensar que había perdido la cabeza. Porque Wilbur tenía una obsesión: los pájaros. Bueno, no exactamente los pájaros. Sino una pregunta aparentemente absurda, casi infantil: «si los pájaros pueden volar, ¿por qué no pueden los humanos?»Y así empieza una de las historias más fascinantes que existen sobre ese concepto tan importante —y con un nombre tan feo— del que empezamos a hablar en el capítulo anterior de esta mini-serie: la alta agencia.Soy Jaime Rodríguez de Santiago y esto es kaizen. El podcast para mentes inquietas en el que te acerco a personas, a ideas y a técnicas fascinantes de las que aprender cada día.
257. #257 Agencia (I): cárceles cochambrosas, trampas en el casino y adultos mitológicos
20:30||Season 8, Ep. 257📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/257-agencia-i-carceles-cochambrosas-trampas-en-el-casino-y-adultos-mitologicos/Imagina por un momento que despiertas en una celda cochambrosa, en una cárcel de algún país lejano y poco desarrollado.(Empezamos fuerte hoy, ¿eh?)Piensa ahora en todas las personas que conoces. Si sólo pudieras elegir a una para sacarte de allí, ¿quién sería?¿Lo tienes claro? Bien. Ahora viene la pregunta interesante: ¿por qué esa persona y no otra? ¿Qué tiene de especial?Normalmente, cuando nos ponen en una situación así, pensamos en personas con una característica que no es sencilla de definir. Gente que tiene algo, una chispa, que les hace conseguir lo que se proponen. Son esas personas a las que les darías un problema aparentemente imposible de resolver, sin ningún tipo de instrucciones y, aún así, apostarías a que van a lograrlo.Esa gente tiene lo que en inglés suele llamarse: high agency, que traducido al castellano sería «alta agencia» —que suena a inmobiliaria de lujo, lo sé.Pero la idea es potente: es una mezcla de autonomía, iniciativa y una profunda convicción de que, pase lo que pase, hay algo que pueden hacer.No esperan permiso.No se esconden detrás de las circunstancias.No delegan su destino en el azar, el sistema o el «es que yo soy así».Es una cualidad que cuesta definir con precisión, pero que reconocemos al instante cuando la vemos…O cuando nuestra salida de una cárcel horrible depende de ello.Y de eso va el capítulo de hoy: de qué es exactamente esto de la alta agencia, de cómo se entrena, y de por qué es probablemente uno de los superpoderes más infravalorados que puedes desarrollar en la vida.
256. #256 Incentivos (III): señales confusas — imanes, Yakuzas y taxistas
19:40||Season 8, Ep. 256📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/256-incentivos-iii-senales-confusas-imanes-yakuzas-y-taxistas/¿Por qué haces lo que haces? ¿Por qué te has levantado de la cama hoy? Piénsalo en serio. ¿Ha sido porque sonó el despertador y temías llegar tarde? ¿Por el olor a café? ¿Por la nómina que esperas recibir a fin de mes? ¿O quizás por el llanto de tu hijo en la otra habitación?Nos gusta pensar que somos los capitanes de nuestra alma y los dueños de nuestro destino. Pero la realidad es que vivimos expuestos a infinidad de fuerzas que nos empujan, nos frenan o nos desvían del rumbo constantemente. A veces son obvias, como el dinero o el miedo. Pero otras veces son tan sutiles que otros, o nosotros mismos, nos manipulan sin que nos demos cuenta.Y lo que es más fascinante —y peligroso—: los humanos intentamos constantemente controlar esas fuerzas para provocar que los demás se comporten como queremos. Y eso que casi siempre nos sale el tiro por la culata.Por eso hoy hablamos de zanahorias, de palos y de por qué los humanos somos tan rematadamente difíciles de programar, para frustración de quienes somos ingenieros. Hoy volvemos a uno de mis temas preferidos: los incentivos.
255. #255 El lado oscuro (II): tiranía y manipulación de masas
19:06||Season 8, Ep. 255📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/255-el-lado-oscuro-ii-tiranía-y-manipulación-de-masas/Esta semana, volvemos al lado oscuro para entender cómo se fabrica una masa dispuesta a todo.Por el camino:🧠 La banalidad del mal📺 La ingeniería del consentimiento🔇 Los cinco filtros de Chomsky💊 ¿Orwell o Huxley?, ¿prohibir o distraer?💭 Y mucho más
254. #254 ¿Cómo encontrar tu camino?
21:33||Season 8, Ep. 254📝 Notas y apuntes del capítulo: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/254-como-encontrar-tu-camino«No todos los que vagan están perdidos»Sí, me repito mucho.Es probable que me hayas escuchado citar esta frase de Tolkien más de una vez. Incluso le dediqué un capítulo entero del podcast. Y es que creo que mucho de la vida tiene que ver con explorar. Que no hay reglas muy definidas. Que cada uno hace su camino al andar, que diría Machado.Pero eso no significa que a veces no estemos perdidos. Porque, de hecho, lo podemos estar de múltiples formas. En ocasiones estamos perdidos porque no sabemos qué queremos hacer con nuestra vida. Ni siquiera por dónde empezar a pensar.Otras veces hemos puesto tanto foco en un área de nuestra vida -el trabajo, una relación, un proyecto- que hemos descuidado el resto.O puede incluso que, tras años de seguir un camino en el que creíamos, nos encontremos con que el destino al que nos conduce no nos gusta nada.Y en todas esas situaciones el resultado suele ser parecido: una sensación de vacío en el presente, un vértigo bastante serio cuando pensamos en el futuro, y una especie de bloqueo mental que nos deja sin saber por dónde tirar. ¡Al menos, esa es mi experiencia!Por eso, vamos a dedicar el capítulo de hoy a algunas ideas que nos ayuden a responder una pregunta facilita:¿Cómo saber hacia dónde dirigir nuestra vida?