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cover art for #261 (Español) David McWilliams: calentadores de agua, tecnologías sociales y una banda irlandesa

kaizen con Jaime Rodríguez de Santiago

#261 (Español) David McWilliams: calentadores de agua, tecnologías sociales y una banda irlandesa

Season 8, Ep. 261

📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/261-david-mcwilliams-calentadores-de-agua-tecnologias-sociales-y-una-banda-irlandesa/


Ésta es la versión en castellano de este capítulo. Si lo prefieres, aquí tienes la versión en inglés.


Hace bastante tiempo desde la última entrevista internacional en el podcast. Pero la de hoy es muy, muy especial. Es posible que me hayas escuchado alguna vez hablar de mi economista irlandés de cabecera, pues él, ese es mi invitado de hoy, David McWilliams.


David no es el típico economista académico que se esconde detrás de fórmulas complejas o de jerga incomprensible. Más bien, al contrario. Él es profesor, ha trabajado en el Banco Central irlandés y en bancos de inversión, pero sobre todo es un comunicador excepcional. Es autor de varios best-sellers y el anfitrión de uno de mis podcasts favoritos: The David McWilliams Podcast, donde demuestra que la economía no es más, ni menos, que la historia de cómo los humanos interactuamos entre nosotros.


En esta charla hablamos de la evolución de Irlanda y de la aparente parálisis que tiene Europa, de su último libro, Money: A Story of Humanity («Dinero: una historia de la humanidad») y del dinero como una tecnología social revolucionaria. Y hablamos también de James Joyce, de la literatura de ficción, del eterno debate de generalistas frente a especialistas, y hasta de una banda liderada por un cantautor irlandés.


En fin, creo que se me nota, a mí me hacía mucha ilusión esta entrevista y fue todo un honor hablar con él. Así que espero que disfrutes, tanto como yo, de esta conversación con David McWilliams

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  • 264. #264 El lado oscuro (III): Mandamientos de la manipulación mediática

    19:22||Season 8, Ep. 264
    📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/264-el-lado-oscuro-iii-mandamientos-de-la-manipulacion-mediatica/A principios de los años 2000. Internet era un lugar distinto. No había redes sociales, ni algoritmos ultra sofisticados.Lo que sí había, y mucho, eran esos larguísimos correos en cadena que te reenviaba tu cuñado, tu tía o un compañero de trabajo.Un día, empezó a circular uno de esos correos, titulado:«Las 10 estrategias de manipulación mediática»Era un texto brillante. Desglosaba punto por punto cómo los gobiernos, las élites y los grandes medios de comunicación nos controlaban.Hablaba de la estrategia de la distracción, de tratarnos como a niños pequeños, de crear problemas para luego vendernos soluciones... Era un análisis tan afilado, tan certero, que rápidamente se hizo viral. Y no solo en correos electrónicos. Pasó a los blogs, de ahí a la prensa escrita, y miles de personas lo compartieron como si fuera una revelación divina.Y es que, además de ser brillante, estaba firmado por nada más y nada menos que Noam Chomsky.Claro, quién si no.Un intelectual con un punto anti-sistema.Que además, como contamos en un capítulo anterior de esta serie, había escrito años antes una de las biblias de la manipulación mediática Fabricando Consentimiento. Así que todo el mundo lo leyó, se puso las gafas culturetas y lo dio por bueno.Solo había un pequeño problema. Chomsky jamás escribió ese texto.El verdadero autor era un escritor francés llamado Sylvain Timsit, que lo publicó en el año 2002. Pero a alguien, en algún rincón de internet, le pareció que el texto tendría más impacto si le ponía el nombre de un intelectual famoso. Y acertó de pleno.El mundo es muy irónico a veces: un texto que te advertía sobre cómo los medios te manipulan te estaba manipulando desde la firma, con un sesgo de autoridad de manual.Pero, ¿sabes qué es lo más interesante de todo esto? Que el hecho de que Chomsky no lo escribiera no hace que el texto sea menos cierto. Esas diez estrategias son, hoy más que nunca, el manual de instrucciones del mundo en el que vivimos.Hoy vamos a diseccionar los 10 mandamientos de la manipulación mediática según Sylvain Timsit,para entender cómo tratan de construirnos una jaula sin que nos demos demasiada cuenta. Y, sobre todo, cómo buscar la llave para salir de ella.
  • 263. #263 La vía del eterno aprendiz

    18:22||Season 8, Ep. 263
    📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/263-la-via-del-eterno-aprendiz/«Instrucciones para vivir una vida: Presta atención. Asómbrate. Cuéntalo»Hay muchos temas recurrentes en este podcast, algunos más obvios y otros menos. Pero con el pasar de los años y las temporadas, creo que hay una pregunta que se repite una y otra vez: ¿cómo vivir una vida que merezca la pena?Le hemos dado muchas respuestas diferentes a esa pregunta a lo largo de los capítulos. Y también hemos hablado mucho de la curiosidad en el podcast. Pero hasta ahora, creo que no nos habíamos asomado a eso de lo que habla la poeta Mary Oliver en el micropoema con el que he empezado: el papel que la curiosidad puede jugar para dar sentido a nuestra vida.Y es que pienso que a veces confundimos "seguir vivos" con "sentirnos vivos". Lo primero es biología, es que el corazón lata y los pulmones se inflen. Lo segundo es algo más... espiritual, si me permites la palabra. Tiene que ver con evitar que se nos oxide el alma.Así que hoy vamos a hablar precisamente de eso, de la autorrenovación. De cómo evitar convertirnos en espectadores pasivos de nuestra propia existencia. Y para ello, vamos a seguir un camino que nos va llevar a las dunas de Arrakis, a la filosofía de Nietzsche y de vuelta a la guardería; a Asimov, a Feynman —cómo no—, a la mentalidad de los artesanos japoneses y a nuestros peores días.Una mezcla muy curiosa, claro.
  • 262. #262 La forma del tiempo

    19:00||Season 8, Ep. 262
    📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/262-la-forma-del-tiempo/Han pasado 1951 días, 6 horas, 34 minutos y 50 segundos desde que publiqué el último de los tres capítulos que dediqué a hablar del tiempo entre la segunda y la tercera temporada del podcast.O lo que es más o menos lo mismo, a ojo unos cinco años y medio. Tiempo suficiente para que me lo hayáis perdonado, espero.Porque en aquellos capítulos comenzamos hablando de la historia del tiempo, de cómo los humanos habíamos inventado distintas formas de medirlo y de trocearlo, y habíamos acabado encajándolo en calendarios y relojes. Hablamos también de cómo, según fuimos aprendiendo más de la Tierra, y de su historia, y de la del universo, nuestra perspectiva cambió radicalmente. Porque entendimos que la nuestra, la historia de los humanos, dura poco más que un parpadeo en comparación con los miles de millones de años que nos anteceden y los que, previsiblemente, vendrán cuando ya no estemos.Y después nos asomamos a la extraña naturaleza del tiempo y a las respuestas que hemos ido dando a qué es y cómo funciona a lo largo de los siglos. Y acabamos irremediablemente hablando de su relatividad y de cómo se entrelaza con el espacio de formas que hacen que nos duela la cabeza sólo tratar de imaginarlas. Y es que, pese a que en nuestra experiencia parezca obvio, para la física no está tan claro que el tiempo avance de atrás a adelante. Ni siquiera que el pasado, el presente y el futuro estén necesariamente ordenados. Y yo calculo que fue más o menos cuando nos metimos a hablar de estos temas, cuando una buena parte de la audiencia salió corriendo despavorida. Al menos, eso es lo que me ha dicho alguno que me he encontrado por la calleBueno, pues hoy vamos a volver a hablar del tiempo. Aunque no desde el punto de vista de la física — no salgas corriendo todavía. Porque vamos a analizarlo desde el punto de vista de la cultura. Vamos a hablar de cómo la manera en la que pensamos sobre el tiempo ha ido transformándose a medida que nuestras sociedades evolucionaban. Y vamos a reflexionar, ya de paso, sobre cómo pensamos hoy en el pasado, el presente y el futuro y cómo influye esto en nuestra manera de comportarnos. Miedo me da.
  • 261. #261 (English) David McWilliams: the immersion, social technologies, and an Irish band

    38:58||Season 8, Ep. 261
    📝 Complete show notes and links: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/261-david-mcwilliams-the-immersion-social-technologies-and-an-irish-band/This is the English version of this episode. Here’s the Spanish one.It’s been quite a while since the last international interview on the podcast. But today’s is very, very special. You might have heard me mention my “go-to” Irish economist before... well, he is my guest today: David McWilliams.David isn’t your typical academic economist hiding behind complex formulas or impenetrable jargon. Quite the opposite. He is a professor and has worked at the Irish Central Bank and in investment banking, but above all, he is an exceptional communicator. He’s the author of several bestsellers and the host of one of my absolute favorite podcasts, The David McWilliams Podcast, where he proves that economics is nothing more—and nothing less—than the story of how we humans interact with one another.In this chat, we discuss Ireland’s evolution and Europe’s apparent paralysis. We dive into his latest book, Money: A Story of Humanity, and explore money as a revolutionary social technology. We also talk about James Joyce, fiction, the eternal debate between generalists and specialists, and even an Irish band inspired by Dante.Anyway, I think you can tell—I was really looking forward to this interview, and it was a true honor to speak with him. So, I hope you enjoy as much as I did with this conversation with David McWilliams.
  • 260. #260 El difícil arte de convertir el sufrimiento en fortaleza

    18:18||Season 8, Ep. 260
    📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/260-el-arte-de-convertir-el-sufrimiento-en-fortaleza/«No te quedes inmóvilal borde del caminono congeles el júbilono quieras con desganano te salves ahorani nuncano te salvesno te llenes de calmano reserves del mundosólo un rincón tranquilono dejes caer los párpadospesados como juiciosno te quedes sin labiosno te duermas sin sueñono te pienses sin sangreno te juzgues sin tiempopero sipese a todo no puedes evitarloy congelas el júbiloy quieres con desganay te salvas ahoray te llenas de calmay reservas del mundosólo un rincón tranquiloy dejas caer los párpadospesados como juiciosy te secas sin labiosy te duermes sin sueñoy te piensas sin sangrey te juzgas sin tiempoy te quedas inmóvilal borde del caminoy te salvasentoncesno te quedes conmigo.»Hay pocas cosas más humanas que tratar de protegernos a nosotros mismos.Casi constantemente sentimos la necesidad de librarnos de las decepciones, de los corazones rotos y de las pérdidas que nos acompañan inseparablemente porque estamos hechos de esperanzas y de deseos que chocan una y otra vez con la realidad, con la indiferencia del tiempo y del azar… y con las esperanzas y los deseos, muchas veces opuestos, de otros.El poema de Mario Benedetti que te he leído al principio es una invitación a vivir la vida en su plenitud, a no tratar de protegernos, quedándonos a un lado y aislándonos.Es un recordatorio brutal de que no se puede vivir a una distancia de seguridad de la vida. De que también nos puede romper el corazón nuestro propio miedo a vivir.Si te soy sincero, no sé muy bien de qué va a ir el capítulo de hoy. Pero sí que empieza con una pregunta difícil:¿Cómo podemos extraer fuerza del sufrimiento?(Madre mía)
  • 259. #259 Vivir en tiempos de IAs: cyborgs muy humanos

    18:46||Season 8, Ep. 259
    📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/259-vivir-en-tiempos-de-ias-cyborgs-muy-humanos/Año 1991, California. Un tipo llamado Steve Barkley sale de su casa y se acerca a su buzón, uno de esos típicos americanos con banderita roja que hay a la entrada del jardín. Dentro encuentra una carta del departamento de policía local.Al abrirla, descubre una foto suya en blanco y negro. Está ligeramente desenfocada y tiene mucho grano, pero se le reconoce perfectamente: está conduciendo su coche y... está sonriendo. Junto a la foto, un pequeño papelito le informa de que le han puesto una multa de velocidad por valor de 45 dólares.California fue uno de los primeros estados en poner en marcha sistemas automáticos de radar que fotografiaban y enviaban las multas a casa de los infractores. Y Steve Barkley fue uno de los primeros americanos en recibir una.Hasta ese momento, él jamás había imaginado que pudiese estar siendo vigilado por máquinas. Cuando le preguntaron, años más tarde, contó que se sintió casi insultado porque no había ningún humano en el proceso. Sintió que las máquinas estaban haciéndose con el control del mundo y decidió ser un poco rebelde: si a él le habían enviado lo que era básicamente una fotocopia de su infracción, él enviaría de vuelta una fotocopia del dinero.Y eso es literalmente lo que hizo: fotocopió dos billetes de 20 y uno de 5 y se lo envió a la policía. Y se quedó tan ancho.Dos semanas después, salió de casa, abrió su buzón y encontró otra carta de la policía. En este caso, la sorpresa fue distinta: dentro había una fotocopia de unas esposas.Barkley no pudo más que reírse. Se sintió aliviado al confirmar que, al otro lado de la correspondencia, todavía había un humano con sentido del humor. Y por eso, decidió pagar la multa.Esta pequeña anécdota es una de mis historias favoritas sobre un fenómeno muy humano que, creo, va a tener más importancia cada vez. Porque, a medida que la tecnología se desarrolla y se integra en todo lo que hacemos, disfrutamos del valor y la eficiencia que nos aporta, pero también sentimos la necesidad de rebelarnos ante un mundo que se deshumaniza.Cuando nos beneficiamos de ello, buscamos la precisión del algoritmo. Pero cuando nos afecta negativamente, necesitamos desesperadamente la empatía de quien nos envía la foto de las esposas. Queremos que el mundo funcione como un reloj suizo, pero que nos trate como lo haría un amigo.Por eso, vamos a dedicar el capítulo de hoy a algunas reflexiones sobre la convivencia entre la inteligencia artificial y la humana. Un tema, así, facilito.
  • 258. #258 Agencia (II): chalados voladores y las trampas de nuestra mente

    21:58||Season 8, Ep. 258
    📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/258-agencia-ii-chalados-voladores-y-las-trampas-de-nuestra-mente/Hoy viajamos al siglo XIX. Más concretamente, al año 1885. Y nuestro protagonista se llama Wilbur.Wilbur tiene 18 años y, sobre el papel, la vida por delante. Es inteligente, atlético y todo indica que le espera un futuro brillante como estudiante en la Universidad de Yale. De esos chavales a los que el mundo parece decirles: todo va a ir bien. Hasta que deja de decírselo.Una fría tarde de invierno, Wilbur estaba jugando con unos amigos un partido de hockey sobre hielo. Un plan estupendo… salvo por un pequeño detalle: uno de sus rivales estaba hasta arriba de una medicina que le habían recetado y que estaba muy de moda en la época: cocaína. Y aquello acabó con un stick de hockey estampado en la cara de Wilbur, que perdió varios dientes y algo más.Hasta entonces había sido un muchacho fuerte y saludable, pero tras aquello —aunque las lesiones no parecían demasiado graves— algo se rompió por dentro. Durante años apenas salió de la cama. Sufría problemas nerviosos, depresión, palpitaciones constantes. Sus planes de ir a Yale se evaporaron.Por si fuera poco, la madre de Wilbur estaba gravemente enferma. Así que cuando él lograba salir de la cama, lo que encontraba era a su pobre madre, muriéndose lentamente delante de él.Esta era, sin duda, la receta de una vida miserable. Wilbur no estaba haciendo ninguna de las cosas habituales a su edad: no estaba saliendo con chicas, ni yendo a ver partidos del equipo local, ni estudiando en la universidad. Su mundo se había reducido a una habitación, una cama y una cabeza que no paraba de dar vueltas.De hecho, algunos empezaron a pensar que había perdido la cabeza. Porque Wilbur tenía una obsesión: los pájaros. Bueno, no exactamente los pájaros. Sino una pregunta aparentemente absurda, casi infantil: «si los pájaros pueden volar, ¿por qué no pueden los humanos?»Y así empieza una de las historias más fascinantes que existen sobre ese concepto tan importante —y con un nombre tan feo— del que empezamos a hablar en el capítulo anterior de esta mini-serie: la alta agencia.Soy Jaime Rodríguez de Santiago y esto es kaizen. El podcast para mentes inquietas en el que te acerco a personas, a ideas y a técnicas fascinantes de las que aprender cada día.
  • 257. #257 Agencia (I): cárceles cochambrosas, trampas en el casino y adultos mitológicos

    20:30||Season 8, Ep. 257
    📝 Notas y enlaces del capítulo aquí: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/257-agencia-i-carceles-cochambrosas-trampas-en-el-casino-y-adultos-mitologicos/Imagina por un momento que despiertas en una celda cochambrosa, en una cárcel de algún país lejano y poco desarrollado.(Empezamos fuerte hoy, ¿eh?)Piensa ahora en todas las personas que conoces. Si sólo pudieras elegir a una para sacarte de allí, ¿quién sería?¿Lo tienes claro? Bien. Ahora viene la pregunta interesante: ¿por qué esa persona y no otra? ¿Qué tiene de especial?Normalmente, cuando nos ponen en una situación así, pensamos en personas con una característica que no es sencilla de definir. Gente que tiene algo, una chispa, que les hace conseguir lo que se proponen. Son esas personas a las que les darías un problema aparentemente imposible de resolver, sin ningún tipo de instrucciones y, aún así, apostarías a que van a lograrlo.Esa gente tiene lo que en inglés suele llamarse: high agency, que traducido al castellano sería «alta agencia» —que suena a inmobiliaria de lujo, lo sé.Pero la idea es potente: es una mezcla de autonomía, iniciativa y una profunda convicción de que, pase lo que pase, hay algo que pueden hacer.No esperan permiso.No se esconden detrás de las circunstancias.No delegan su destino en el azar, el sistema o el «es que yo soy así».Es una cualidad que cuesta definir con precisión, pero que reconocemos al instante cuando la vemos…O cuando nuestra salida de una cárcel horrible depende de ello.Y de eso va el capítulo de hoy: de qué es exactamente esto de la alta agencia, de cómo se entrena, y de por qué es probablemente uno de los superpoderes más infravalorados que puedes desarrollar en la vida.