{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/986b90a3-7c7e-494f-a616-aa56007b4daf/64a77b7c95c46300119ddd0d?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"La mafia del tránsito","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/61432c06f581aa36a3520e13/1688697680625-7b6613e9f6474f60bef497d708a96ed8.jpeg?height=200","description":"<p>El comandante Óscar Meade Arrevillaga conoció la desgracia de obtener&nbsp;un ascenso en su trabajo, el cual a la larga lo llevó a la tumba. El 29 de agosto de 1965 se halló el cuerpo del servidor público en el bordo poniente del Río Churubusco; murió de un tiro en el tórax.</p><p><br></p><p>De inmediato fue señalado el director general de Tránsito, general Francisco Martínez&nbsp;Peralta, pues hacía poco tiempo el occiso y otros oficiales habían sido ascendidos,&nbsp;pero con la condición de que entregaran cuotas, inicialmente, de cinco mil pesos mensuales a&nbsp;Martínez Peralta, para luego entregar diez mil.</p><p><br></p><p>Lo cierto es que días antes de ser asesinado, Óscar le dijo a su esposa y compañeros&nbsp;que “estaba cercado por gente extraña y por elementos de la Dirección General de Tránsito”. Días más tarde, apareció muerto y las investigaciones que se llevaron a cabo&nbsp;destaparon una cloaca en la red de corrupción institucional, lo cual derivó en renuncias&nbsp;y señalamientos, pero de los asesinos no hubo sino sospechas y rumores.</p><p><br></p><p>Puedes conocer más de este y otros casos en los&nbsp;<a href=\"https://www.la-prensa.com.mx/archivos-secretos/\" rel=\"noopener noreferrer\" target=\"_blank\">Archivos&nbsp;secretos</a>&nbsp;de La Prensa.</p><p><br></p>","author_name":"Podcast OEM"}