{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/6a0deac4a9d3d2ec1453a595/6ad54ff50c6b30397bd143c1?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"Ya no tenemos nada en común","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/6a0deac4a9d3d2ec1453a595/1792364254060-c0b13454-9e82-4354-aa71-155b03cb32ae.jpeg?height=200","description":"<p>Ya no tenemos nada en común.&quot; 🎧 Es una frase que casi todos hemos dicho alguna vez sobre alguien que quisimos mucho: ese amigo de años con el que las conversaciones se volvieron un campo minado, los mensajes se hicieron cortos y las llamadas se espaciaron hasta desaparecer. Pero hay un detalle que conviene mirar: si de verdad no quedara nada, no dolería. En este episodio te cuento la historia de un hombre que llegó a mi consultorio con esa frase en la boca y a punto de dejar ir veinte años de amistad, y la pregunta que le hice —una sola— que cambió por completo lo que estaba a punto de hacer. 💭</p>","author_name":"Mario Guerra"}