{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/65a718d60ac0dc00161e8604/65a71d20512bd40016cf91f6?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"Tema 8. LA IGLESIA, NUEVO PUEBLO DE DIOS Y FAMILIA DE DIOS PADRE","description":"<p>Comenzamos con este tema el estudio de las denominadas «imágenes eclesiológicas», es decir, figuras o símbolos que utiliza la Biblia para referirse a la Iglesia. Entre ellas, la eclesiología ha desarrollado principalmente aquellas que se refieren a las relaciones de la Iglesia con la Trinidad.</p><p><br></p><p>Enfocamos ahora la Iglesia como Pueblo y Familia de Dios Padre. En los dos temas siguientes la abordaremos como Cuerpo místico de Cristo y como Templo del Espíritu Santo. Cada una de estas imágenes esclarece ciertos aspectos del misterio de la Iglesia, mientras que pasa por alto otros. Por eso estas imágenes deben ser integradas y comprendidas en su referencia mutua para iluminar el conocimiento de la naturaleza de la Iglesia y de su misión, así como las etapas o «estados» de la Iglesia durante la historia.</p><p><br></p><p>Si bien la categoría clave para estudiar la Iglesia es la de Comunión en relación con la Trinidad, esto no agota los matices ni las perspectivas que pueden enriquecer la eclesiología. Por otra parte, esas perspectivas acaban reafirmando y llenando de mayor contenido la explicación de la Iglesia como Comunión.</p><p><br></p><p>Esto sucede particularmente con las denominadas «imágenes» eclesiológicas, como afirma la constitución Lumen gentium: «Del mismo modo que en el Antiguo Testamento la revelación del Reino se propone muchas veces bajo figuras, así ahora la íntima naturaleza de la Iglesia se nos manifiesta también bajo diversos símbolos» (n. 6).</p><p><br></p><p>Para comenzar el tema, volvemos a la Iglesia como designio del Padre. En segundo lugar la estudiamos como familia de Dios, tal como se viene estudiando particularmente desde el concilio Vaticano II (cf. CEC 759).</p><p><br></p>","author_name":"Juan Maria Gallardo"}