{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/659b4c0cdbef990016bb3406/659b501930030700172e9436?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"TEMA 6: DANIEL (DANIEL: “DIOS ES MI JUEZ”)","description":"<p>Cuando parece que han enmudecido las voces proféticas surge un nuevo modo de manifestarse la Palabra de Dios. En plena crisis macabea (167-164 a.C.), después de muchos años sin que hubieran surgido profetas en Israel, fue redactado el libro de Daniel que, si bien enlaza con los profetas anteriores a los que cita expresamente (9,2) o a los que imita en lo concerniente a visiones celestes (cfr. Ez 1,3-4; Dn 8,2-3), presenta un mensaje y una forma literaria parecidos a los que se encuentran en otras obras judías de la época e incluso anteriores que no han pasado a formar parte de la Biblia.</p><p><br></p><p>Daniel destaca por anunciar la venida del Hijo del Hombre y la instauración definitiva del Reino de Dios. Ambos acontecimientos se cumplirán en Cristo resucitado: «Sentarse a la derecha del Padre significa la inauguración del reino del Mesías, cumpliéndose la visión del profeta Daniel respecto del Hijo del hombre: “A él se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás” (Dn 7,14)» (Catecismo, n. 664).</p><p><br></p><p>“He aquí que con las nubes del cielo venía como un hijo de hombre (…) A él se le dio dominio, honor y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron” (Dn 7,13-14)</p><p><br></p><p><br></p>","author_name":"Juan Maria Gallardo"}