{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/632ba785adacbe0013e487f9/6a6774ca3e2f0b6f92f104bf?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"Arco","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/632ba785adacbe0013e487f9/1785164707474-13f0d95b-825f-4507-a923-a63e0fc4e65d.jpeg?height=200","description":"<p>El futuro siempre comienza con un acto de amor. Hay películas que imaginan el futuro para advertirnos de peligros que podrían venir. Otras que imaginan el futuro para maravillarnos con aquello que todavía no existe.</p><p>Pero hay películas, muy pocas, que imaginan el futuro para hablarnos del presente, porque el mañana nunca trata realmente del mañana. Siempre habla de nosotros, de aquello que todavía podemos cambiar, de aquello que todavía podemos salvar, y sobre todo de aquello que todavía podemos amar. La ciencia ficción suele preguntarse cómo serán las ciudades, cómo serán los automóviles, cómo funcionará la inteligencia artificial, qué ocurrirá con los océanos, con la luna, con Marte, con el tiempo.</p><p>Pero Arco hace una pregunta muchísimo más sencilla y quizá por eso más fácil. ¿Qué necesita realmente un niño para crecer? No pregunta qué tecnología tendrá, no pregunta qué tan inteligentes serán los robots, ni siquiera pregunta cuándo o cuánto habrá avanzado la humanidad. Pregunta algo más esencial.</p><p>¿Qué ocurre cuando un niño deja de mirar a los ojos de otro ser humano? ¿Qué ocurre cuando quien lo abraza ya no tiene pulso? ¿Qué ocurre cuando el mundo decide automatizar incluso el cariño? En medio de todas esas preguntas aparece otra todavía más hermosa. ¿Qué pasaría si una amistad pudiera cambiar dos épocas completamente distintas? ¿Qué ocurriría si conocer a una sola persona bastara para darle sentido a toda tu vida? Porque quizá esa sea la verdadera historia de Arco, no la del viaje en el tiempo, sino la del encuentro. El encuentro con alguien que nos cambia para siempre.</p><p>Todos recordamos a esa persona así, un maestro, un amigo, un abuelo, una hermana, un amor. Alguien que apareció apenas unos días, pero cuya presencia modificó el resto de nuestra existencia. Hay personas que duran años con nosotros y apenas dejan huella.</p><p>Y existen otras que aparecen un instante y cambian completamente el rumbo de quienes somos. Tal vez crecer consista precisamente en eso, en ir encontrando personas que nos enseñan distintas formas de mirar el mundo. Y cuando finalmente creemos haber entendido la vida, nos convertimos en esa persona para alguien más.</p><p>Eso es Arco, una película sobre el tiempo sí, pero mucho más sobre la herencia invisible que dejamos en otros. Porque quizá el verdadero viaje temporal no consiste en ir al pasado, sino en descubrir que cada acto de amor permanece mucho después de nuestro desaparecer en la historia de esa persona. </p>","author_name":"Nayeli Lima"}