{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/632ba785adacbe0013e487f9/6a4bf9bd01771200e4cc7cc7?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"Moscas","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/632ba785adacbe0013e487f9/1783364062142-be64f04b-17b4-4529-8eb9-f0c27fcca997.jpeg?height=200","description":"<p>Hay películas que gritan para llamar nuestra atención.Películas construidas a partir del exceso. Más música, más montaje, más explicaciones, más emociones. Y luego, existen películas que hacen exactamente lo contrario. Películas que parecen susurrar. Películas que confían en nuestra capacidad de observar. Moscas, la más reciente película de Fernando Eimbcke, pertenece a esta categoría. Es una película que habla del dolor, pero nunca se vuelve melodramática. Habla de la enfermedad, pero nunca se convierte en una película sobre hospitales. Habla sobre la infancia, pero nunca infantiliza a los niños. Habla sobre la soledad, pero no desde la tragedia, sino desde la observación. Y mientras muchas películas intentan responder preguntas, Moscas parece más interesada en algo más complejo. Simplemente mirar. Mirar a una mujer que vive sola, mirar a un niño que intenta comprender algo para lo que todavía no tiene palabras. Mirar a personas comunes enfrentándose a una situación extraordinariamente dolorosa. Quizá por eso la película podría resultar tan poderosa. Porque nos recuerda que la vida real rara vez tiene música de fondo. La vida casi siempre ocurre en silencio. Esta es una película sobre duelo, sobre infancia, sobre soledad, sobre pérdida, y la extraordinaria capacidad que tiene el cine para encontrar la luz en medio de la tristeza. Pónganse cómodos, porque vamos a hablar de personas que sobreviven cuando la vida parece detenerse.</p>","author_name":"Nayeli Lima"}