{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/62a36198d90a3600147d6e0f/66bbdbe3f2af86b9e8a947a4?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"Una fe renovada","description":"<p>Creer enteramente en Jesucristo no es tarea fácil. Es muy probable que muchas de las cosas que proclama, aún hoy nos escandalicen. </p><p><br></p><p>Al final de su ministerio, hizo patente el sacrificio que estaba por hacer. Él, el cordero sin mancha, se entregaba como sacrificio para la salvación del mundo. Para la redención mía y tuya. Un sacrificio ya estaba prefigurado en el libro del Éxodo con la pascua tras la salida del pueblo de Israel de Egipto. Un sacrificio que implica comer y beber de su sangre, al igual que se comía y bebía del cordero inmolado. Son el pan y el vino, el cuerpo y la sangre de Cristo que se hacen presentes en la eucaristía.</p><p><br></p><p>No dejemos de creer, aunque no lo entendamos. Aunque tengamos miedo. Pedro, con toda humildad reconoce: ¿a quién vamos a ir si solo tu tienes palabras de vida eterna? (Juan 6:68)</p><p><br></p><p>PD: ¿Te gustaría comentar más sobre este tema o sugerir otras fuentes que aportan diferentes puntos de vista? Escríbeme a lenguajedelamor@edgardcalero.com.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Bibliografía: </strong></p><p>Biblia de Jerusalén, Editorial Desclée De Brouwer.</p>","author_name":"Edgard Calero"}