{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/62a36198d90a3600147d6e0f/661d8a282e0a630016c33967?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"Tu gracia me basta","description":"<p>¿Cuántas veces nos hemos encontrado haciendo lo que no queremos? ¿Cayendo en el mismo pecado recurrentemente? San Pablo lo vivía también y lo cuenta en su carta a los romanos: «Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco.» (Romanos 7:15). Más adelante, el mismo Pablo comparte con nosotros la clave que Dios le da para mantenerse a firme en su propósito: «Te basta mi gracia; mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad». (2 Corintios 12:9). Es toda una contradicción, pero una forma en la que el Señor nos pide confiar en él.</p><p><br></p><p>PD: ¿Te gustaría comentar más sobre este tema o sugerir otras fuentes que aportan diferentes puntos de vista? Escríbeme a lenguajedelamor@edgardcalero.com.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Bibliografía: </strong></p><p>Biblia de Jerusalén, Editorial Desclée De Brouwer.</p>","author_name":"Edgard Calero"}