{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/626619c41f3a230012896640/6abea8786d06b1436e8ab711?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"264 - El Libro de los Condenados: Catálogo de las Anomalías más Insólitas ","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/626619c41f3a230012896640/1790879475943-64ef9ecc-f1a2-49bd-b7b1-6df014f33b98.jpeg?height=200","description":"<p>Durante décadas, revistas científicas de primer nivel —Nature, Scientific American, los Comptes Rendus de la Academia de Ciencias de Francia— publicaron datos que ningún modelo oficial podía explicar: una sustancia rojiza cayendo por toneladas sobre Europa con olor persistente a carne quemada, escoria de fundición industrial apareciendo repetidamente sobre el mismo pueblo costero de Escocia después de cada tormenta negra, masas de gelatina viva lloviendo sobre una estación de ferrocarril en Bath con larvas que eclosionaban al instante. Esos datos no desaparecieron por falta de evidencia. Desaparecieron porque la ciencia decidió, sin votación ni debate, que no encajaban. Uno solo de esos reportes podría descartarse como error de observación. Doscientos noventa y cuatro ya no. </p><p><br></p><p>Charles Fort pasó más de treinta años copiando a mano, y catalogando en cajas de zapatos, cada dato que una revista académica había mencionado una vez y nunca vuelto a tocar. Propuso que la Tierra no viaja por un vacío inerte sino por una región densa de materia coloidal y orgánica, que objetos y sustancias caen de manera intermitente desde zonas estáticas sobre nuestra atmósfera, y que la humanidad podría estar siendo observada, y usada, por una inteligencia ajena desde hace más tiempo del que cualquier institución estaría dispuesta a admitir. El mecanismo que describió para el transporte instantáneo de materia entre puntos distantes hoy se llama teleportación. Si la ciencia oficial tiene razón en ignorar a Fort, ¿por qué los datos que él catalogó siguen sin explicación un siglo después?</p>","author_name":"Amor Fati Mx"}