{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/626619c41f3a230012896640/6ab55c5759a98735e1564fda?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"262 - Exo-Vaticana: La Llegada del Mesías Extraterrestre","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/626619c41f3a230012896640/1790270234324-3b53538e-3ace-46f9-ae2d-9df7ebbfc6f4.jpeg?height=200","description":"<p>En 1993, mientras un tribunal federal todavía discutía si la construcción violaba derechos religiosos apaches, el Vaticano encendió su propio telescopio en la cumbre de Dzil Nchaa Si An, la montaña que los apaches de San Carlos llaman sagrada desde generaciones antes de que existiera Arizona. Años después, un instrumento infrarrojo bautizado Lucifer empezó a operar a metros de ese mismo telescopio. Y entre esas dos fechas, tres directores consecutivos del Observatorio Vaticano declararon en público, sin rodeos, que un hermano extraterrestre sería bienvenido en la fe católica y hasta bautizable. </p><p><br></p><p>Un astrónomo jesuita dijo que bautizaría a un extraterrestre si se lo pedía. Su antecesor lo llamó directamente hermano. Un exorcista de la Curia romana sostuvo en televisión que el contacto ya era real. Sobre esa base pública, sostenida durante tres décadas, autores como Thomas Horn y Chris Putnam construyeron la tesis de un mesías cósmico preparado desde Roma, con raíces que se hunden en los Vigilantes del Libro de Enoc y en la profecía de un último papa. ¿Qué explica que una institución de dos mil años insista, año tras año, en la posibilidad de un hermano venido de las estrellas?</p>","author_name":"Amor Fati Mx"}