{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/60c3b2181482170019846eb2/678ea81ad186489b143934ef?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"Definir la autonomía","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/60c3b2181482170019846eb2/1737402342121-9448d082-2574-4011-942a-1a8830c42e12.jpeg?height=200","description":"<p>Con especial sutileza, el escritor francés Antoine Saint-Exupéry presenta en su obra&nbsp;<em>El Principito</em>&nbsp;estas palabras que el&nbsp;zorro arribado de otro planeta dice al joven protagonista: “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos”.</p><p><br></p><p>La frase adquirió popularidad y comenzaron a usarla incluso quienes no habían leído el libro. Tal vez porque constituye una observación que toca la sensibilidad humana y nos permite reflexionar sobre el valor de las cosas que consideramos simples, muchas de las cuales se desvalorizan por una razón: las tenemos, y no nos costó nada obtenerlas. Convivimos con ellas y sólo se aprecian en su total magnitud cuando las perdemos.</p><p><br></p><p>Veamos un ejemplo: respirar. Es un acto automático, una función vegetativa que utilizamos durante toda la vida y a la cual sólo damos importancia si algo nos impide llevar el aire vital a nuestros pulmones. En ese instante seríamos capaces&nbsp;<em>de todo</em>&nbsp;con tal de obtener una bocanada más de oxígeno…</p><p>¿Por qué será entonces que precisamos la eventual crisis para valorar aquello que hasta puede ser determinante en nuestra vida? ¿Por qué demoramos tanto para modificar aspectos de la conducta que nos pueden llevar a la pérdida de aquello que sabemos fundamental?</p>","author_name":"Edgardo Caramella"}