{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/6014476bb59dce013529a84c/61f4101e079a610012a5a758?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"¡Diles,lo que yo te mando!","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/6014476bb59dce013529a84c/1643384684930-b026433c2a60ef267699d3369db8744f.jpeg?height=200","description":"<p>Paz y bien. En este cuarto domingo del tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: <em>¡DILES LO QUE YO TE MANDO…!</em></p><p>&nbsp;Los profetas, el profeta Jeremías (1,4-5.17-19) en concreto, son conscientes de que es el Señor el que los ha escogido y consagrado ya desde antes de nacer para una misión especial en su plan de salvación. Como portavoz de Dios, va siempre contracorriente y entra en conflicto con su pueblo, porque predica cosas incómodas. La fortaleza se la da el mismo Señor que está siempre con él y lo libra de todos los peligros. También el salmo 70 es la súplica de un profeta desde su sufrimiento y su experiencia contrastada de ser protegido por el Señor: Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, líbrame…</p><p><br></p><p>&nbsp;Jesús es el Profeta definitivo que viene a inaugurar el Reinado de Dios. Experimenta la contrariedad y el rechazo de su pueblo que, con mil excusas, se cierra a su mensaje. Se cumple en Él la tónica de todo el profetismo, no es bien mirado en su tierra, hasta pretenden eliminarlo. Y no puede realizar los signos y milagros que sí realiza en otros lugares, entre los gentiles de su tiempo, que están dispuestos a acogerlo con apertura y disposición a ser salvados por Él (Lucas 4,21-30).</p><p>&nbsp;</p><p>Si bien son importantes los dones de predicar, saber o hablar en lenguas, el mayor de los carismas, dones del Espíritu, es el amor, junto a la fe y la esperanza. Qué bello himno nos ofrece San Pablo a la caridad cristiana. El amor es comprensivo, servicial, no se irrita, goza con la verdad. Disculpa, cree, espera, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.&nbsp;(1Corintios 12,31-13,13).</p><p>&nbsp;</p><p>Dios sigue hablando a su pueblo y lo hace a través de las personas que elige profetas. Nos habla en Mons. Romero y Rutilio Grande, junto a tantos mártires, que han denunciado las injusticias de los poderosos para con los pobres. Habla en aquellos que buscan caminos de paz en medio de las amenazas bélicas, ahora en Ucrania.&nbsp;&nbsp;Grita en la defensa de la vida, desde la concepción, y de la familia, especialmente en los momentos en que se cuestionan, Y lo hace a través de personas valientes que levantan su voz contra todo aquello que mina estos valores.</p><p>  &nbsp;</p><p>Qué fuerte es la oposición a la voz de Dios en sus enviados, también hoy en día. A algunos les interesa una juventud sometida, alienada, manipulable, para acallar los deseos que hay en ellos de plenitud y de trabajar por un mundo mejor. A los opresores les interesa seguir controlando a su pueblo en función de sus intereses, y no ahorran medios, llegando a la violencia extrema, para conseguirlo. Los que detentan negocios en contra de la vida y la familia no dudan en confundir, seducir, amedrentar, para legitimar, e incluso imponer a todos, sus opciones particulares en contra de ellas.</p><p>&nbsp;</p><p>Los creyentes somos, unidos a Cristo, profetas. También todos los hombres de buena voluntad que evocan la inspiración de Dios en su corazón. No podemos dudar de cuánto necesita el Señor de nosotros para seguir hablando a su pueblo, a los de cerca y a los gentiles de hoy que, seguro, serán más receptivos a la voz de Dios si son conscientes de la sed de felicidad que hay en ellos. Tampoco dudamos de cuánto Él nos consuela y conforta cuando asumimos el profetismo. Abramos nuestra vida al amor que es Dios mismo en nosotros y fortalezcámonos en Él para servir a sus designios proclamando, sin miedo, a nuestra sociedad su Palabra.</p><p>&nbsp;</p><p>Estamos a las puertas de las elecciones generales. Es un deber cívico participar en ellas, buscando información para votar de manera consciente y responsable, en conciencia, desde las propias convicciones, buscando ante todo el bien común. El próximo día 2 celebramos la Jornada de la Vida Consagrada, oremos por los que viven esa vocación. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p>","author_name":"Monseñor Bartolomé Buigues Oller"}