{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/6014476bb59dce013529a84c/61e0793ad9b349001353d645?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"¡Hagan lo que Él diga!","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/6014476bb59dce013529a84c/1642100927473-79e4c052fc2d1d1d11dabd1892aa7784.jpeg?height=200","description":"<p>Paz y bien. Comenzando el tiempo ordinario, les comparto mi mensaje: ¡ HAGAN LO QUE ÉL DIGA… !</p><p><br></p><p>\r</p><p>El profeta Isaías (62,1-5) percibe al Señor actuando grandemente su salvación para el pueblo, percibe cómo despunta en él la justicia y la paz. El Señor manifiesta su predilección por el pueblo escogido, le da un nombre nuevo, lo tiene como diadema real, hace definitivamente opción por él pueblo con la intensidad y la intimidad que se manifiesta en la imagen del matrimonio. El pueblo que estaba abandonado y devastado, experimentará el favor de Dios que le desposará para siempre en fidelidad y la expresión de esto será la alegría desbordante.</p><p><br></p><p>\r</p><p>\r</p><p>Juan (2,1-12) expresa el cumplimiento de la profecía anterior, justamente en el primero de sus grandes signos, que apuntan al gran signo de la muerte y resurrección de Cristo. Y lo hace también en el contexto de una boda. El banquete de bodas iba a terminar en tristeza, porque se les acabó el vino. Cuando no había solución humana posible, es Cristo, junto con su Madre María, el que interviene, cambiando la tristeza en alegría, la carencia en abundancia y la desilusión en fiesta. La ley judía con todos sus preceptos, tinajas de agua, había dejado al hombre en la tristeza. Sólo Cristo trae el vino nuevo de la salvación que devuelve al hombre la plenitud querida por Dios. \r</p><p>\r</p><p>En cada uno de los seguidores de Jesús se manifiesta el Espíritu con gran riqueza de dones, carismas, servicios. Dones variados, pero un mismo Espíritu que obra en nosotros la riqueza de Dios y nos permite confluir en la comunión de la iglesia, aportando nuestros respectivos dones para la edificación del pueblo de Dios. (1Corintios 12,4-11).</p><p><br></p><p>\r</p><p>\r</p><p>La vida de Dios se manifiesta en nosotros en toda su riqueza por el Espíritu que se nos ha regalado. Al igual que el pueblo de Israel, somos objeto de la elección gratuita de Dios. Él se ha fijado en nosotros no por nuestros méritos sino por su benevolencia. No necesitamos aparentar, traicionándonos a nosotros mismos, para ganarnos el cariño. Vencemos también todo aquello que nos divide, las intolerancias, discriminaciones, sectarismos y, juntos, con nuestros dones, realizamos la obra de Dios, trabajar por un mundo en justicia y paz donde los pobres y diversos sean acogidos.  \r</p><p>\r</p><p>El Señor nos expresa su entrega fiel e incondicional, imagen del desposorio, para que venzamos la soledad, la tristeza, el estado de carencia vital y vivamos con la seguridad de que Él no nos fallará, que siempre permanecerá fiel. Nos ha dado un nombre nuevo, la vida nueva de los hijos de Dios desde el bautismo. Somos sus criaturas más queridas, cada uno de forma especial. Su alegría es vernos a nosotros felices entrando en la dinámica de su Amor.\r</p><p>\r</p><p>Jesús ha venido a regalarnos la salvación del Padre, manifestándonos su elección gratuita, su entrega fiel e incondicional, la abundancia y riqueza de su vida en nosotros por la acción del Espíritu. Sólo Jesús nos abre a la alegría y a la fiesta, a la fraternidad, a la seguridad de ser amados y de poder hacer con Él un mundo mejor. Tantas doctrinas e ideologías, so pretexto de enaltecernos, lo que hacen es dejarnos vacíos de alegría y esperanza. Los que seguimos a Jesús sentimos que Él colma nuestros anhelos de felicidad, Él origina en nosotros la fiesta de la fraternidad, el compromiso de hacer de esta mundo un banquete para todos. Como dice María, ¡hagamos lo que Él diga!</p><p><br></p><p>\r</p><p>\r</p><p>Celebramos la fiesta del Santo Cristo de Esquipulas de la Agonía, felicitamos a esa comunidad parroquial. Hemos vivido la alegría de la institución de dos nuevos acólitos. Oremos por los sacerdotes que está realizando el retiro anual y por los que están asumiendo nuevos encargos pastorales. El Señor les bendiga junto a sus familias.\r</p><p>\r</p><p>\r</p><p>\r</p><p>\r</p><p>\r</p><p><br></p>","author_name":"Monseñor Bartolomé Buigues Oller"}