{"version":"1.0","type":"rich","provider_name":"Acast","provider_url":"https://acast.com","height":250,"width":700,"html":"<iframe src=\"https://embed.acast.com/$/6014476bb59dce013529a84c/61cbc08e514cfe0012b62b1a?\" frameBorder=\"0\" width=\"700\" height=\"250\"></iframe>","title":"\"Hemos visto la estrella y venimos a adorarlo\"","thumbnail_width":200,"thumbnail_height":200,"thumbnail_url":"https://open-images.acast.com/shows/6014476bb59dce013529a84c/1640742830987-06d9a7be91d286433e3eaa8d67faa84e.jpeg?height=200","description":"<p>Paz y bien. Ya en el nuevo año, les comparto mi mensaje: <em>¡ HEMOS VISTO LA ESTRELLA Y VENIMOS A ADORARLO… !</em></p><p>&nbsp;</p><p>La salvación que traería el Mesías es atisbada por Isaías (60,1-6) como una luz de amanecer que disipa las sombras de muerte dominantes en el mundo. Es la gloria de Dios que se manifestará con fuerza y guiará a los pueblos para que caminen a su luz. Convoca a los hijos dispersos e incluso a reyes venidos de todas partes y cargados de ofrendas para el culto, incienso, oro…&nbsp;Todo el pueblo estará radiante de alegría. El salmo 71 contempla al Mesías como un rey, con el que florecerá la justicia y la paz.</p><p>&nbsp;</p><p>Mateo (2,1-12) nos muestra el cumplimiento en Jesús de la anterior profecía. Es su primer encuentro con los gentiles, considerados como paganos por los israelitas. Con varios detalles, ya anunciados en el antiguo testamento: nacimiento en Belén, estrella de Jacob, regalos de los reyes… quiere mostrarnos Mateo que Jesús es el nuevo rey de los judíos, el nuevo Moisés, libertador del pueblo. Resalta la contraposición entre la docilidad de los gentiles a la fe y la actitud de los judíos, Herodes y los escribas, que no recibieron a Jesús como el Mesías. La fe de los Magos es camino ejemplar para todo hombre de buena voluntad. Jesús es la luz de Dios que ilumina y atrae a todos los hombres.</p><p>&nbsp;</p><p>Pablo, el apóstol de los gentiles, desvela el misterio revelado por el Espíritu en la manifestación de Cristo, que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la salvación al acoger el Evangelio. Todos somos miembros de la única Iglesia de Cristo y en Él tenemos Vida y Salvación (Efesios 3, 2-3.5-6).</p><p>&nbsp;</p><p>Con frecuencia comentamos lo mal que está nuestro mundo. También el profeta contemplaba el mundo en oscuridad, pero destaca, ante todo, la intervención de Dios que es capaz de iluminar nuestra realidad y llenarnos de alegría. Huyamos de los que predicen tan solo desventuras y catastrofismos. Necesitamos una mirada penetrante sobre nuestra realidad, la que origina la fe, para saber leer los signos que aparecen con la lógica de Dios: de fortaleza y firmeza ante el mal que pugna; de esperanza porque Él el que conduce la historia y los acontecimientos hacia su plenitud; de compromiso desde la lógica de la encarnación y con las personas de buena voluntad sin acepciones previas.</p><p>&nbsp;</p><p>En Él somos convocados en un mismo pueblo que es la Iglesia y nos sentimos hermanos, abiertos todos a la dicha que ha pensado para nosotros y que nos manifiesta ya desde su nacimiento. Nuestra Iglesia está llamada a convocar a todos los hombres, sin distinción, para mostrarles la gloria de Dios. Qué gran exigencia de conversión para este reto de evangelizar. ¡Cuánto tendremos que centrarnos en Cristo y cuántas diferencias deberemos superar, cuántas estructuras renovar para que nuestra Iglesia sea una familia abierta a todos!</p><p>&nbsp;</p><p>Mirar, dejarse asombrar, ponerse en camino, salir, saber ver los signos de Dios, discernir lo que es de Dios y lo que es del mundo, ofrecer, contemplar y adorar, son las actitudes de los Magos imprescindibles para nuestro camino de fe. Abramos nuestros ojos, habituémonos a la contemplación para saber ver la gloria de Dios en Cristo, que amanece sobre nosotros y brilla aún en medio de las ambigüedades humanas. ¿Quiénes, sino nosotros, los seguidores de Cristo podremos ser hoy reflejo de su epifanía, de su manifestación amorosa al mundo? </p><p>&nbsp;</p><p>Nos felicitamos en este nuevo año, una oportunidad que nos regala nuestro Dios para mantener el Diálogo amoroso con Él, tan especial desde la encarnación de Cristo. Comprometámonos con la causa de la paz uniéndonos al Papa Francisco que, en su mensaje, propugna, para construirla, un diálogo entre generaciones, educación y trabajo. El Señor les bendiga junto a sus familias.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><br></p>","author_name":"Monseñor Bartolomé Buigues Oller"}